Gracias Murcia por estos diez años.

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Gracias Murcia por estos diez años.

Mensaje por Héctor - FHPCI el Sáb Ago 13, 2016 11:31 pm



... El uno de agosto de hace diez años llegué por primera vez a Murcia. Recuerdo que fui de morros. Hoy, una década después debo de estar por aquí, no se muy bien por donde porque esta es una publicación programada (en facebook), pero seguramente estaré calentando motores porque el jueves me voy con esta gentuza de festi a Almería, o igual ha surgido algún contratiempo y estoy buscando una choza para quedarme a dormir, como me ha pasado alguna vez, sobretodo en estos últimos años festivaleros. Durante esta década, he venido docenas de veces por motivos diferentes, que de repente fueron cambiando, pero muy poco a poco, Murcia me ha ido enseñando una de las cosas más importantes que he aprendido en esta vida, que nunca sabes lo que te deparará el destino, y que si te esfuerzas lo suficiente en alzar la pierna para colocarla en lo más alto de la rueda individual de la vida, para cimbrearla, y así intentarla echarla a rodar, puede que coja carrerilla y te lleve por sitios que ni en los sueños que pudieron tener vuestros padres durante vuestra niñez aparecían. No dejéis de soñar nunca, porque sin los sueños la lucha diaria de vuestras vidas no tendrá ningún sentido.



... Aprovechando esta publicación me gustaría agradecer a todos los murcianicos que durante todos estos años me han tenido que soportar como okupa: a los que les sigo dando el coñazo para quedarme unos días más en sus casas, y a los que por circunstancias de la vida, ya ni intentamos quedar. A todos ellos los tengo en mi corazón y en mi recuerdo. Y de paso quiero también agradecer a todas las personas que no les importa absolutamente nada la diversidad funcional, pero que cuando se topan en sus vidas con ella no la ven, por culpa de la normalidad como forma de tratarla. Como esos jovenzuelos de 16-18 años que poco después de conocerles en festivales me empezaron a abrir las puertas de las casas de sus padres (a pesar de que algunos de esos padres vivían en un primero sin ascensor), y ahora que están independizados me abren las puertas de sus propias casas.
 



... Me atrevo a decir que eso es lo que todas las personas que tenemos diversidad funcional deseamos a la hora de salir a la calle para intentar llegar a ser individuos en sociedad: cuando llega esa hora, las personas con diversidad funcional nos encontramos con dos incomodidades: la fría indiferencia de algunos cuando se cruzan con nosotros, y el lado opuesto, la empalagosidad de otros al ver una persona en silla de ruedas.



... Seguramente lo primero sea la problemática más conocida desde fuera de la diversidad funcional, porque aunque todavía queda mucho camino por hacer, la inclusión es una cosa que parece que se está haciendo bastante hincapié desde la educación y desde las instituciones. Pero en ocasiones la mentalidad de algunos hacen que pase lo contrario, os estoy intentando hablar de la postura de sobreprotección que muchas personas adoptan al vernos: no me acusen de desagradecido, porque no me parece nada mal cuando en mitad de uno de mis largos viajes se me acerca una de las personas que comparten vagón conmigo y me ofrecen un cacho de bocadillo, que casualmente le sobran. Creo que eso es lo normal y es lo que se tiene que hacer cuando estás viendo durante dos horas a un chico en una silla de ruedas, y que parece ser que no puede mover sus manos a su voluntad. Personalmente aunque les digo que no quiero nada, siempre me dejan un buen sabor de boca por hacerme saber en ese momento que convivo en una sociedad que no le entra pudor ayudar a las personas con diversidad funcional cuando realmente ven que es necesario. Pero hay personas que por culpa de esa sobreprotección social les impiden verme como un simple individuo: no queda festival que valla con mis amigos y que no nos paren para solamente elogiarnos, algunas veces solo a mis amigos por su “labor”, y solo les falta preguntarles que en que asociación están, para ir ellos, porque tiene que ser muy gratificante hacer de vez en cuando labores sociales de este tipo. A esas personas seguramente les cueste comprender porque discutimos mi amigo y yo si me tiene que dar de comer a la boca, o si tengo que comer la comida del plato sin poder utilizar mis manos, con lo asqueroso que puede llegar a ser en mi condición comer ciertas comidas de esa manera. O lo que hizo una vez un amigo, que prefirió quedarse durmiendo para recuperarse del festival, que irme a recoger, y le mandó a la estación a por mí a un amigo de él, que el cual solo nos conocíamos de una noche, y aunque tenía un coche grande, me costó hacerme entender para explicarle como me tenía que ayudarme para entrar en su coche, y como se plegaba mi silla para meterla en el maletero. A pesar de tener unos amigos muy cabronazos, estoy agradecido porque no tienen ningún tipo de prejuicio sobre mi condición física, y gracias a eso soy un amigo más entre ellos. Como la persona que conocí en el ultimo festival, que probablemente tampoco entendería la otra “cara” de mis amigos: había ido con un amigo a los baños, me ayudó a mear en una esquina, porque aunque en los festivales hay baños para las personas con diversidad funcional se ponen hechos una porquería, y a la vuelta para ir al nuestras tiendas de campañas nos paró para pedirnos perdón, porque no pudo dejar de observar como me estaba ayudando este amigo, y que se había emocionado muchísimo, nos acompañó donde teníamos el campamento y le invitamos a sentarse, y a los dos minutos de estar mirándome sin pestañear se acordó de que había quedado, y que se tenía que ir. Nosotros, después de despedirle nos echamos a reír, mientras recordamos la gente que nos encontramos en los festivales, las cuales me tratan de una forma muy inusual. Como esa chica, que se puso a llorar después de besarme y abrazarme sin parar mientras que bailaba conmigo en medio de un concierto en un festival, que no hizo otra cosa que darle de nuevo motivos a mis amigos para decirme que soy el más “pringao” del mundo, a la vez que nos descojonamos juntos. Historias de este tipo tengo unas cuantas, algunas simplemente graciosas, otras algo más trascendentales, que te hacen ver que todavía queda mucho por la concienciación de la normalización de las personas con diversidad funcional. La vez que más me sorprendió esa forma de no tratarme como a uno más fue cuando una conocida se pasó medio festival diciéndome que tenía que ir a su camping para dormir con ella, que tenía muchas ganas de dormir conmigo, y efectivamente, solo quería dormir conmigo. Así me lo hizo saber cuando ya tumbados en su tienda de campaña le dije de una forma no verbal y directa que pensaba que su intención era otra. A esa chica solo hacia dos meses que le había conocido durante un viaje, y tal vez algunos de los lectores de este foro les parezca que con esto ultimo esté sacando de contexto las cosas, pero repito, esa no era una de esas amigas de toda la vida, que le encanta acabar el día festivalero cuchicheando de cómo nos fue, mientras que estruja su almohada entre sus brazos y sus piernas, ni siquiera era una amiga, y si así hubiese sido, obviamente me hubiese cortado mucho más, o simplemente llegaría a ese punto con una idea muy distinta en la cabeza. No estoy escribiendo esto en modo de resentimiento, porque no ha sido la única chica que me ha dicho eso, que no le apetecía nada conmigo, y algunas de esas veces fueron de una forma mucho menos clara de lo que pensaba que iba a ser esa noche que acabe durmiendo con esa chica en su tienda de campaña, pero como os digo, después del extra de valentía para no pensar en las consecuencias, sucedieron de una manera natural y sincera, y después hemos seguido con la misma relación que teníamos, que personalmente, y después del “chasco”, me hicieron sentirme muy satisfecho por hacerme ver que a pesar de tener diversidad funcional, puedes encontrarte con personas que te ven y que te tratan con toda la normalidad del mundo.



...  Si que es verdad que en los festivales se crea un ambiente en el cual puedes ver más fácilmente la mentalidad que tiene la gente sobre la diversidad funcional, por ser un acto muy social, pero en el día a día también la gente deja ver que les cuestan verme como un individuo en sociedad: muchas veces cuando voy con mis amigos nos preguntan que si somos hermanos, todas estas preguntas, o insinuaciones directas generalmente les molestan más a mis amigos que a mi, cuando creo que tenía que ser al revés, tal vez no le de la importancia que verdaderamente tenga, porque detrás de algunos de esos comentarios esta una persona que sin querer trata con ingenuidad el mundo de la diversidad funcional. Otros comentarios no, cuando viajo solo algunas veces me preguntan que si estoy viajando solo, y casi siempre puedo adivinar con mucha exactitud si mi respuesta les acaba de descolocar, o si mi respuesta les confirma su pensamiento de que alguien con tantos problemas motoricos puede atreverse a viajar solo. Una vez un chico, acto seguido de hacerme esa pregunta se sentó en frente mío, y estuvimos conversando durante todo el trayecto, recuerdo que gracias a él tuve un viaje bastante agradable. Y si es de las otras personas, las que no acaban de creerse que pueda estar viajando solo, lo se porque me lo dice su lenguaje no verbal, porque apenas se aguantan a preguntar por unos padres que dejan viajar a un hijo que está totalmente incapacitado para hacerlo, como si tuviera unos padres bobos, encima de no poder hacer nada por mí mismo.



...  Lo que más me asombra es cuando esta problemática se encuentra dentro del mundo de la diversidad funcional. Si, aunque parezca muy raro, hay personas que se dedican a trabajar con la diversidad funcional y no la tratan como es debido: recuerdo la quincena que conocí a mi amigo en un campamento de verano donde yo era un usuario. Mi amigo, que en esa quincena fue mi monitor, se estuvo preguntando durante todo el campamento que porque algunos compañeros de él (que tenían estudios para ser mejores monitores que él, que hasta ese momento no había tenido ningún contacto con la diversidad funcional) me hablaban como si fuese un niño. Varias veces se lo preguntó directamente a ellos, y después de un gesto tímido, la respuesta que nos daban entrecortada, era que estábamos equivocados, que me hablaban como a todos, entonces mi amigo les acababa de cortar diciéndoles que todavía ellos no le habían hablado así a él. En ese campamento había mucha diversidad funcional, y aunque muchos no hubiesen sabido decírselo, o otros que puede parecer que todo les da igual, probablemente no sea así, siempre se debe de tratar la diversidad funcional de forma totalmente normal, como si fuese cualquier otra persona que te puedes encontrarte por la calle, porque si alguien ve que todo el mundo se dirige a él como si fuese un niño, al final se termina creyendo que es un niño en un cuerpo de adulto, independientemente de que tenga diversidad funcional, porque es una cuestión de autoestima, y después si eso, ya te irás adaptando a su condición. Como os digo, en cualquier ámbito te puedes encontrar con estas personas: en el instituto tuve un tiempo a una profesora de apoyo, que me “dejaba” tomarle el pelo por esa actitud que tenía conmigo, cuando supuestamente tenía que estar más preparada que otros profesores para saber llevar situaciones de ese tipo.



...  Pero este tema es como os vengo explicando durante todo el artículo, un problema de mentalidad, y eso es de las cosas que más cuesta cambiar, tanto es así, que paradójicamente, al contrario que la mayoría de las problemáticas sociales, tenemos la plena voluntad de todos los que la causan para intentar solucionarlo. Y para eso falta hacer mucha pedagogía, tal vez mucha más de lo que es este artículo criticón.

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Re: Gracias Murcia por estos diez años.

Mensaje por Héctor - FHPCI el Lun Ago 28, 2017 6:36 pm

1/8/2017 (en facebook)

El uno de agosto es el día más significativo del año para mí, porque es el aniversario de la primera vez que llegué a Murcia. 11 años ya de esa primera vez. Y otro año el destino quiere que esté celebrándolo en el sitio que más sentido tiene que lo haga, aquí en Murcia, con los murcianicos que en los últimos años he compartido vivencias de todo tipo. Pero en verdad es otra excusa para tomar algo con estos amigos, porque esto necesito celebrarlo conmigo mismo, recordando con cariño, y porque no decirlo, con nostalgia a todas las personas que en todos estos años me han ayudado a crecer como persona: empezando por esa monitora que en ese primer año estaba de reten en el campamento que fui, que durante esa quincena le tocó ser mi monitora durante dos días, y para el año siguiente me abrió las puertas de su casa para presentarme a su familia y a todos sus amigos, que por cosas de esta vida con una de sus amigas acabe por compartir dos años y medio de relación sentimental, pasando por ella, mi ex, y todos sus amigos, que hicieron un poco más posible esa relación. Y terminando por las últimas personas que me han presentado mis amigos, y de las cuales nos hemos cogido enseguida un cariño mutuo. No quiero dejar de crecer nunca como persona, y deseo que Murcia y su gente me siga dando por muchos años más esa oportunidad para trabajármelo y conseguirlo.

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