La raíz de una vida social con menos timidez (primeros contactos con la sociedad).

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La raíz de una vida social con menos timidez (primeros contactos con la sociedad).

Mensaje por Héctor - FHPCI el Jue Jun 02, 2016 8:33 pm



...El lugar donde mejor se siente cualquier niño es en su casa, en el cómodo y seguro nido familiar, y en cierto modo, creo que también lo es para todas las personas, a pesar de que hayamos pasado esa primera etapa de la vida donde ese sitio ya no es vital. Y por supuesto, a todos, niños y adultos les gusta salir y entrar del nido, unos para hacer cosas más volátiles que otros: ir de campamento suele ser demasiado pesado para los niños. Aunque tengo la sensación de acordarme de mi primer campamento, no puede ser porque no llegaba a los dos años de edad, pero lo que sí recuerdo es de ese caserío, donde fui de campamentos varios años seguidos, y de las lloreras que cogía por las noches, o las del autobús, cuando veía a mis padres por la ventana y me imaginaba que iba a pasar unos días sin verles. Estuve yendo muchos años de campamentos, demasiados mirándolo de una forma tal vez egoísta, pero después de la indignación que acabo de mencionar, que durante los años siguientes la iba manifestando de otras maneras, y que tampoco me serbia para nada, me siento satisfecho porque estoy seguro que en cada etapa desarrollaba mis distintas capacidades, las cuales ni las conocía por culpa del simple entorno familiar. Desde el primer año, hasta que llegue a la adolescencia, empezando por el sano desapego hacia mis padres, experiencia que muchos niños necesitan, sobretodo los niños con diversidad funcional, que no les hace otra cosa que impedirles que se desenvuelvan como pequeños individuos en sociedad, y pasando por acostumbrarme a relacionarme con niños-chavales de mi edad, o a aprender a llevar mi condición física fuera de casa, con los monitores que tenia diariamente y con voluntarios que a penas conocía, y que tenia que esforzarme para hacerme entender por ellos. No es como mandar a los niños a hacer la mili, pero será una buenísima oportunidad para que los pequeños se estrenen en sociedad. Sociedad que pronto o tarde, por necesidad o por interés propio se verán dentro de ella.



...Cuando empecé a sentirme como individuo en sociedad fue en los primeros festivales, hace ya unos cuantos años de eso, cinco años de mi primer gran festival en Madrid, “Getafe en vivo 2011”. Por circunstancias de la vida, comencé a buscarme la vida para recorrer muchos cientos de kilómetros para estar de acampada con unos chavales que apenas conocía, y que les sacaba dos o tres años de edad, (esto quiere decir que ninguno pasaba de los 20 años). Bueno, cuando realmente empecé a sentirme en sociedad fue unos años antes, a compartir una relación sentimental durante dos años y medio con una chica de Murcia, aunque esto sea otro capítulo de mi vida, y que probablemente os lo contaré cuando en mi cabeza se encienda algo y me ponga a escribir sin parar, como me pasa siempre en todos mis artículos, no puedo comenzar este sin mencionarlo: durante los dos años y medio que mantuve esta relación iba a menudo a Murcia, (yo vivo en Cantabria), y no siempre, pero alguna vez quedé con un monitor que tuve en una quincena de un campamento de verano. En verdad quedamos en pocas ocasiones, y no para hacer algo interesante, quitando la vez que me invitó a su casa, que fue al segundo o tercer día de haber tenido que tocarme unas cuantas veces la chorra para que yo mearía. Sabiendo que no iba a ir Reincidentes a tocar su canción “Cartas Desde El Asilo” a esa residencia donde se hacía de una forma más o menos distinta el campamento de verano a su día a día, en el cual llevaba yendo cuatro años seguidos, como hizo Johnny Cash, cuando interpretó su tema “Folsom Prison Blues”, en la prisión estatal de Folsom, llame a mis padres para que le dijera a la directora de la residencia que daban permiso para que yo pasase la tarde y la noche fuera. Como os imaginareis escogí el día más indicado para salir de esa “prisión”, el chico que acababa de conocer tenía un grupo de versiones, y aunque me hubiese gustado más estar en la residencia aquella noche si Reincidentes estuviese tocando allí, pero el concierto que dio ese monitor en una nave de maquinaria agrícola no estuvo nada mal, los cuatro gatos que acudieron con algo de alcohol, le dieron a la noche un ambiente guapo. Como os digo, me sobran los dedos de la mano para contar las veces que quedamos después del campamento, antes de que dejase de ir a Murcia, y que pensaba que no volvería.



...A medida que iba de festivales con este amigo, fuimos perdiendo esa relación que podía parecer la de un asistente personal muy cachondo, que me acompañaba mientras que pasaba un par de días con unos jovenzuelos, con los que no hablaba prácticamente nada. Poco a poco esa situación fue cambiando, hacia una relación de un chico con bastantes problemas motoricos que se recorría cientos de kilómetros hasta encontrarse con alguno de sus amigos para irse a pegarse un festivalaco con el resto de la peña. Os puedo decir con exactitud el tiempo que tarde en integrarme en ese grupo, desde ese “Getafe en vivo 2011”, hasta que no coincidí en el “Aupa Lumbreiras 2014” con ese compadre que a lo primero me ayudaba tanto. En esos tres años no fui con ellos a muchos festivales, de hecho, en 2012 no nos vimos.



...Algunos de esos pocos festivales hay que sumarle unas semanas, las cuales las pasaba en el pueblo de ellos, y nos encontrábamos en situaciones similares al ambiente de compadreo que se crea en los festivales. Casi siempre sucede lo mismo cuando llego a tener finalmente una relación de amistad con alguien, y sobretodo si esa amistad se va creando en festivales: recuerdo en los primeros festivales, cuando mi “asistente personal” dejó poco a poco de hacer el labor como tal, y tuve que empezar a estar con un grupo de personas sin más ayuda que ellos para hacer todo lo que hasta entonces lo habían hecho mis padres, profesionales, o voluntarios con nula experiencia pero sin duda, tanto ellos como yo, sabíamos de ante mano a lo que íbamos. Siempre me ha costado los primeros contactos, ya sea en los casos como ese voluntario de 18 años que acabo siendo mi “asistente personal” durante varios festivales, o como cuando me puso a mear con 16 años mi amigo de la niñez, que después de conocerle desde que tenía tres años y haber vivido mil cosas, le convencí para ir a un festival de un día. Pero la cosa cambia cuando estas en medio de un inmenso camping, donde absolutamente nada esta adaptado, empezando por el suelo lleno de piedras, que se convierten en calzos para tu silla de ruedas, y te encuentras rodeado de un grupo de personas, pero nadie esta contigo expresamente para ser tus piernas o tus manos, ni siquiera sebes hasta que punto están dispuestos a ayudarte: esa era la situación cuando mi “asistente personal” desaparecía, o caía muerto y no había ni Dios que le despertase. Si le necesitaba para que me preparase un sándwich para dármelo a la boca no había problemas, ayudarme a comer es lo primero que se atreven hacer las personas cuando están a mi lado, en realidad miento, aunque no es nada personal, esta mal visto que en pleno festival te encuentres con alguien que tiene cara de sediento y no haces nada por cambiarle la cara, ya sea porque no le queda priva o porque no tiene una súper pajita para alcanzar el cachi y se lo tienes que acercar a sus labios, es una ley festivalera, como la ley social que te obliga a dar un cigarrillo a cualquier individuo que te lo pida, mientras le das el culo al viento para acabar de cumplir con esa ley. Pero la situación se ponía más crítica cuando la ley primaria de vaciar la vejiga no podía esperar, y entonces la persona que estaba conmigo tenía que recordar el laberinto por donde acabábamos de pasar aprisionando tiendas de campaña con una de las dos ruedas, para que en una esquina cualquiera, y utilizando su intuición más que las orejas para intentar descifrar lo que le quiere decir un tío con parálisis cerebral, agobiado y encima borracho, le coloca entre las piernas una botella para que mee. Como os digo es una ley primaria, como el comer, pero es una acción estigmatizada, independientemente de que se tengan sexos opuestos: yo tengo buenos amigos que se niegan a ponerme a mear, a pesar de saber que no se tiene que hacer ningún esfuerzo físico. Mientras que otros prefieren ducharme en pleno febrero en un patio con sus pantalones arremangados, que sacar al perro. Entendiendo este contexto, no es motivo para juzgar a un buen amigo. Es como cuando me invita un amigo por primera vez a su casa para pasar una semana, y después de estar un cuarto de hora sentado en su taza del baño le llamo, y le es imposible quedarse quieto para explicarle la mejor forma para limpiarme, al no poder hacer otra cosa que entrar y salir del baño mientras que abona mí árbol genealógico.



...En esto están de acuerdo todos mis amigos, que lo peor de tenerme como amigo, es el momento de limpiarme después de que hago de vientre, (a pesar de tener un amigo que le tienen que limpiar el culo, tienen suerte de que ese amigo sea estreñido). También coinciden algunos de mis amigos que no es el único plato de mal gusto que tienen que hacer cuando están conmigo, el simple hecho de estar durante quince días comiendo mientras que a la vez le tienen que dar a otro puede resultar cansado: de vez en cuando suelo tener discusiones con un amigo, dice él, que por qué me tiene que dar de comer a la boca, si puedo apañármelas yo solo para comer del plato. Y creo que no se puede ver de otra manera, para una cosa que me arreglo más o menos para hacerla por mí mismo, ¿por qué no la voy hacer?. Y no me importa comer ciertos alimentos sólidos del plato, como puede ser pedazos de salchicha, o trozos de galletas, aunque estos últimos los tenga que acercar al borde del plato con la nariz, hasta asomar la mitad del trozo, para cogerlo con los dientes, y acto seguido mirar al techo, para acabar de metérmelo a la boca como un pavo. El problema es cuando en el plato, en vez de un flan, hay diez flanes, y a comerte unos pocos ya no sabes qué porcentaje del caldo en el que están flotando los flanes son babas tuyas, o cuanto hay del dulce liquido negro, cuando eso pasa, os aseguro que no os gustará tanto comer los flanes haciendo el divertidísimo vacío. Eso mismo me pasa con la mayoría de las comidas, recuerdo de alguna vez que nos pusimos tontos mi amigo y yo, y llegamos a tensar la cuerda, hasta el punto de no importarme quedarme sin comer. Así son las cosas cuando te encuentras fuera de casa, duras como la vida misma.



...Volviendo al comienzo de este artículo, y al planteamiento de los artículos de “La raíz de una vida social con menos timidez”, tenemos que enseñar a nuestros pequeños con diversidad funcional a que sean en su futuro más independientes emocionalmente, a que estén en sociedad, a que soporten la presión social, venga por donde les venga, haciéndoles más conscientes y más participes de su condición, y familiarizándolos con la frustración que sentirán en cuanto salgan del nido familiar, ya sea porque tienen la suerte de que se echen unos amigos de verdad, o porque tienen que quedar por primera vez con un asistente personal en una estación, como me pasó a mí este verano. Solo así les estaremos preparando para cuando sus prioridades de niños cambien, y en sus intereses no estemos nosotros, y ya no podamos hacer absolutamente nada. Igual no tenemos la oportunidad de mandarlos de campamentos, porque los campamentos para niños con diversidad funcional son escasos, pero diariamente tenemos muchas ocasiones para trabajar estas capacidades, las cuales serán las que les ayudarán a ser más independientes emocionalmente de sus padres: ponerles a jugar con sus juguetes en el suelo a la vez que hacemos las tareas de casa puede ser un ejercicio fabuloso, tener la suficiente paciencia de esperar a que los papis acaben de hacer sus cosas, mientras que intentan de nuevo llegar a los juguetes que sus espasmos los hayan lanzado hasta la otra punta de la alfombra, es señal de que es un niño con una buena autonomía emocional, aunque tengamos que ir varias veces a donde él para decirle que todavía nos falta un poco, y que en cuanto acabemos iremos a jugar con él. O dejándoles viendo los dibujos bien sujetos en su sillas, durante los dos minutos que tardemos en bajar la basura, y si nos paramos a pensarlo, el niño no tendrá que estar solo mucho más tiempo que cuando tenemos que acudir al baño, y el niño podrá sentir la sensación de la responsabilidad de tener que quedarse solo en casa. Podemos intentar que experimenten la vivencia de ir de campamentos a la hora de dejarlos con un familiar o con algún amigo: estoy seguro que esto lo habéis hecho alguna vez, intentando no olvidar ningún detalle sin explicar para que ambos se molesten lo mínimo. Obviamente no se puede hacer lo contrario, pero si se habla con esos conocidos canguros para que se conviertan en unos canguros despistados, de esta forma los niños se tendrán que esforzarse para hacerse entender, y así aumentar su capacidad de desenvolverse en sociedad: ya sea indicando donde se encuentra las cosas, o recordando cómo se lo hacían sus padres, para explicar la mejor forma de ayudarles, o simplemente el hecho de verse con otras personas que les cueste entenderles, les ayudará en esa transición vital de intereses.



...Aunque seamos conscientes de que nuestro niño no podrá llegar a ser un gran dependiente dentro de la diversidad funcional, también sería fabuloso ponerle a vestirse y a desvestirse con nuestra ayuda, para que con el tiempo consiga hacerlo lo mejor posible: recuerdo cuando me ponían en el centro de rehabilitación a desvestidme y a vestirme para ponerme la ropa que tenía allí para estar todo el día, como os digo, no era un candidato a ser un gran dependiente, de hecho, nunca conseguí ponerme ninguna prenda sin ayuda, pero si quitarme casi toda la ropa, menos los calcetines y los botones. Pero gracias a ese pequeño, o gran logro, no tuve que pasar una noche con los calzoncillos mojados de pis: durante una semana que pasé con dos de estos amigos de Murcia, una noche me entró ganas de mear, (cosa muy rara en mi que yo necesite ir al baño por la noche), desde la cama los llamé, pero no me oían, tampoco podía ir de rodillas hasta sus habitaciones porque estábamos en una casa de dos plantas, y yo dormía en el único cuarto que había en la planta baja de esa casa, y con las ganas que tenía ya decidí quitarme los calzoncillos, antes que acercarme a las escaleras y llamarles, porque me temía que no iba a servir para nada, y fui hasta el borde del plato de lucha, y allí meé, y con las mismas, y con alguna gota más en las entrepiernas que las típicas cuatro gotas de pis que se suelen quedar en los calzoncillos, me tumbé en el colchón que estaba durmiendo, me tapé, y me quedé durmiendo.



... ¿Pero qué podría haber hecho esa noche si no hubiese llegado a aprender a quitarme los calzoncillos? ¿O si no andaría de rodillas, si mi condición física no se hubiese desarrollado hasta ese punto? Pues me hubiese tocado mearme encima, pero muy probablemente esa noche no la habría pasado en un charco de pis: si mi condición física me permitiese voltearme hasta el borde del colchón, para mearme, y después irme a dormir a la otra esquina de la cama lo hubiese hecho, y lo contaría tan orgulloso como la vivencia que os acabo de contar. No creo que sea del todo verdad eso de que en el reino de los ciegos, el tuerto es el rey, el rey del reino siempre será ese que mejor se siente, y el que se siente más orgulloso consigo mismo. Y esto os lo dice uno que le gustaría nada más empezar el día ponerse unas cómodas y bonitas zapatillas, para ir al baño, y dependiendo de lo “animoso” que se encuentre, mear sentado o con la tapa levantada. Así que da igual la meta tope que pueda tener nuestros niños, siempre tenemos que trabajar para conseguir acercarnos a esa meta que estará marcada por la condición del niño, sea cual sea, porque en todos los casos se obtendrán beneficios.



...Todo esto que explico en este foro, y que puede que ayude a vuestros pequeños de una medida o de otra, ya sea los escritos para trabajar su condición física o su futura vida social, es parte de la educación, y la educación es un proceso muy lento, hasta costoso, sobre todo en los niños con diversidad funcional, así que tenéis que marcar, tanto en vosotros mismos, como en vuestros niños el tesón diario como forma de hacer estas cosas para conseguir un mejor resultado final.

Héctor - FHPCI
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