La chistera de los padres de hijos con movilidad reducida.

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La chistera de los padres de hijos con movilidad reducida.

Mensaje por Héctor - FHPCI el Lun Abr 20, 2015 6:40 pm


«Todo niño tiene que saber que para llamar alto a los peces se tiene que arrojar el pan muy alto, para que las ondas que hace el pan a caer en el agua sean muy grandes, y se puedan enterar todos los peces».





... Ahora que pasa el invierno y que llega el buen tiempo, y que pasamos más rato con nuestros pequeños en la calle, disfrutando de los colores de la primavera, de sus sonidos, y de la grata compañía de Lorenzo, quiero recordar a los padres que tengan algún hijo que por sus circunstancias tenga que ir en una silla de ruedas, que aprovechen cualquier momento que pasen en casa para ponerlos en el suelo, su lugar favorito, donde son capaces de explorarse a ellos mismos, y lo más importante, es donde encontrarán sus capacidades y las aumentarán. En este foro esta mi artículo “La magia venida desde el lejano oriente puede incidir en la condición física de nuestros pequeños”, donde hablo de la importancia de bajar a nuestros pequeños de sus sillas de ruedas.



... Pero ahora que no pasamos tanto tiempo en las casas, también se puede sacarse de la chistera trucos para mejorar su condición física. Al igual que los apuntes que di en el otro artículo, estos son simples como la vida misma. Aunque los que tenemos una dificultad física nos cuesta mucho más hacer cualquier movimiento en un suelo quebrado, también podemos utilizar el mismo patrón que en el anterior artículo. Muchos conservan las aficiones de su niñez, y yo no soy menos: no tengo una lupa como los buenos entomólogos, ni siquiera una libreta para tener en cuenta donde hay más insectos, delante o detrás de mi casa, simplemente me gusta seguirles de rodillas por mi jardín. No recuerdo la primera vez que interrumpí el paseo de un insecto con mis zarpas, como nadie recuerda su primer gol, pero debió de ser bonito. Igual fue al voltearme hasta el borde del mantón que ponían mis padres para tumbarme en el prado que está detrás de la casa de mis abuelos, donde descifraba las distintas formas de las nubes con mis primos, o fue cuando ya podía desplazarme de rodillas para desmigar moñigas secas con mis propias zarpas. Fuese como fuese, esos encuentros con la madre Naturaleza son maravillosos, y utilizarlos para salir del tablado de casa y de sus cuatro paredes es genial.
 


... Aunque estos pequeños disfrutan de las cosas mejor en el suelo, no siempre pueden estar en su “parque” de juegos, pero también se puede intentar ampliar la libertad que les condiciona sus sillas de ruedas. Siguiendo con la gran madre, en todas las ciudades hay ríos o estanques, donde están unos patos y unos peces que están esperando el maná que les cae de las manos de viejos y niños, pero siempre están los peces despistados, que no oyen la campana de la comida. Entonces todo niño tiene que saber que para llamar alto a los peces se tiene que arrojar el pan muy alto, para que las ondas que hace el pan a caer en el agua sean muy grandes, y se puedan enterar todos los peces. Para eso el niño tiene que levantar el brazo lo máximo posible, hasta pasar la barra más alta que pueda llegar su brazo de la barandilla, y que mejor para pasar la tarde rodeado de muchos peces llegar a la cita entrenado. Si la cita es repentina, siempre se puede ir calentando los brazos en el ascensor, levantando la mano hasta el botón “0”, o encendiendo la luz del portal. El objetivo del calentamiento y el de entrenamiento no es el de reunir a más peces, que lo es, en su admirable mundo lo es, el objetivo de todo esto es conseguir la máxima autonomía personal posible en el futuro.



... Igual vuestro niño no puede ser el encantador de peces de este “cuento”. Puede que entienda mejor a las palomas, y sepa alimentarlas a todas por igual, desmontando sus jerarquías a golpe de patadas para que coman todas por igual. Solo quiero dar este par de ideas para que los padres capten que mejorar la condición física de sus hijos puede ser muy simple, y cada uno de ellos que conocen las limitaciones de sus hijos, se las pongan a prueba para así disminuirlas en la medida de lo posible.



... No se debe de tirar la toalla de la esperanza en ninguna de las circunstancias. Quien le diría a mis padres, cuando veían que mis manos no iban a desempeñar ninguna acción totalmente significativa para mi autonomía personal, que podría manejarme con mi silla de ruedas (no eléctrica) por mi casa con los pies. O que uno de los bidés de su casa se convertiría en una fuente para uno de sus hijos. Cuando uno no puede llevar a cabo una acción como los demás, cualquier forma para conseguirla es totalmente valida, pero si se trabaja desde pequeño, lograrán hacer las cosas qué por si solos harán de mayores con más facilidad, e incluso podrán realizar otras cosas qué sino se quedarán ocultas con el paso del tiempo.


Última edición por Héctor - FHPCI el Dom Jun 25, 2017 2:01 pm, editado 1 vez

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Re: La chistera de los padres de hijos con movilidad reducida.

Mensaje por Héctor - FHPCI el Vie Sep 11, 2015 11:58 pm

Antes, cuando mi abuela caminaba sin sus dos bastones, y podía con un caldero lleno, era ella la encargada de alimentar a los tres cerdos que tiene mi tío. Y como las auténticas abuelas, la mía tiene manías muy lejanas, tan lejanas como su edad (93), y si tenemos en cuenta que creció en una aldea donde la pura necesidad era el pan suyo de cada día, puede que sus manías correspondan a años anteriores. Cuando no había pienso para cerdos, mis abuelos comían jamones de pata negra, aunque no salían de la pocilga, les alimentaban a base de las sobras de la comida y de hojas de roble con sus sabrosas bellotas. Para la mayoría de las personas mayores los avances no son del todo perfectos, sobre todo para eso de la comida. El pienso no debe de dar ese sabor tan especial que dan las hojas de roble a los jamones, así que mi abuela seguía trayendo grandes ramas de roble (llamadas “foyacos”) hasta delante de casa para pelar las hojas, y yo ansioso y torpe como un niño desmontando el árbol de navidad, la ayudaba a preparar la ensalada para los tres cerditos. Estos cerdos que veis al fondo en las primeras fotos ya son mayores, y no están acostumbrados a comer esta correosa ensalada, y no se la vamos a echar para cenar, pero ya que nos hemos metido las manos en la masa vamos a separar cuatro bellotas, y ya que no van a estar en navidad le vamos a dar su turrón de Suchard. Ninguna “comida” se debe de desperdiciar, así que vamos a coger todas estas hojas y las vamos a poner encima de una pared, para que las recojan los pájaros, porque con estas hojas sueltas podemos facilitar que hagan sus nidos. Con tal de mejorar la condición física de nuestros pequeños, cualquier historieta es válida, pero si a la vez que mejoramos su condición física, mejoramos sus futuros valores de adultos estaremos matando dos pájaros de un tiro.



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